Tiene muchas formas de llamarse limpio, cómodo, culto, civilizado. Vive en el fondo de un océano de aire entre una pequeña porción de monumentos reemplazables. Encuentra sus columnas a las que la humedad mordisquea de a poco, y termina por rendir exhausta un mediodía sin viento, o una tarde oscura de gruesas gotas. Cuando esta entropía ambiental arrasa, le llama ‘época’, sino, es simplemente tiempo.
Advertisement